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¿Qué podrá haber en la Sombra de los estallidos sociales que como país y humanidad estamos viviendo?

Probablemente los principios primeros dañados.

El Padre-Estado-Logos, que abusa de sus hijos en función de sus propios intereses y objetivos; la Madre-Sociedad-Eros, que hace vista gorda del abuso, por la propia comodidad e inconciencia, manteniendo un status quo; los hijos de esta matriz dañada, destruyen los objetos de poder del Padre.

Es posible que la situación social actual haya espejado sincronísticamente a muchos individuos. Un sistema de cosas que se ha perpetuado hasta hoy, arrastrando grandes heridas. Aún así, ningún integrante de esta triada tiene capacidad para elaborar tan grande duelo (en la crisis de la independencia de la India, era Gandhi el que elaboraba el dolor colectivo, con sus acciones).

El cuarto del cuaternio, en el Mandala nacional, aún está oculto. En esta incapacidad de elaborar el duelo del 73, y el de las fallas de la democracia de los acuerdos, se obtiene una sociedad reactiva y superficial, con muy mala memoria (viene halloween, navidad y vacaciones). Tal como Jung dijo, no hay más solución que en el individuo. Por eso es tan ciego el paquete de medidas y buenas intenciones con que se quiere arreglar el problema. Se requiere un nuevo modelo de desarrollo multifactorial, casi radical, cuyo centro es el individuo (Máx Neef hizo grandes aportes).

¿Cómo están nuestros principios primeros? ¿Nuestros duelos y fracturas pendientes? Con la lucidez que caracterizó a Jung (aunque sea psicopatía o misticismo para algunos), su pregunta es sintética y primordial: ¿tenemos o no relación con lo infinito? Todo se reduce a esa pregunta.

Antes del estallido, hubo dos emergencias simbólicas intetesantes: el retrato de la Sombra en “Joker”, potente retrato de cómo todos somos responsables de todos y de la sociedad que construímos; y Ad Astra, que es el viaje que se debe hacer, lleno de oscuridad y soledad, para encontrar y reparar, perdonar al Padre abusador y megalomaniaco (como los estados y los negocios corporativos contemporáneos) en lo profundo de Neptuno. Sólo después de hacer conscientes estos duelos y traiciones individuales y colectivos, podrán repararse estas matrices de vínculo, incluso entre lo masculino y lo femenino, como se plantea al final de la película.

Por ahora hay demasiados malos y chivos expiatorios. Quizás como junguianos,  retomar el camino que Jung esbozo en los 7 sermones a los muertos con respecto a la tensión individuo-comunidad. Este sistema destruye el arquetipo de comunidad en el alma (lo conozco desde adentro).

Sólo al recuperar lo comunitario, podrá haber camino…