¡Bienvenido querido invierno!

Me declaro ritualista. Desde mi adolescencia hice ceremonias, aún sin tener conciencia de que estaba ceremoniando.  No quiero nunca dejar de honrar la vida y la rueda de la vida.
¿Cómo van sintiendo ustedes este tiempo? ¿Hicieron algún rito de paso del otoño al invierno? ¿Harán algo esta noche de San Juan? Me imagino que con el Sol bañándose en las sensibles aguas cancerianas, sus
emociones, como las mías, están a flor de piel.

Esta semana, tendremos dos lindos sextiles, que nos ayudarán con la tarea. Venus y Mercurio en Cáncer, en sextil a Marte en Tauro, nos darán apoyo para revisar qué es aquello que valoramos y nos da sensación de familiaridad y hogar, y que tendremos que concretar. Muy bueno para conversaciones y encuentros familiares, compras, ventas, arriendos, de casas, mudanzas, temas de herencias, etc.

Asimismo, Mercurio, Venus y el Sol en Cáncer, formarán cuadratura con los nodos, pidiéndonos mirar, resignificar y cambiar nuestra identidad en relación a nuestros patrones ancestrales; si hemos hecho el trabajo interior, probablemente todo aquello que nos daba seguridad, está siendo puesto en tela de juicio. ¡Porque venimos transformándonos hace rato! Nuestras narrativas internas y nuestras valoraciones ya no son las mismas, por lo tanto se expresarán hacia afuera.

Cáncer es el epítome de la nutrición, de los lazos familiares, del amor al barrio, al país, al terruño, al pasado. El calor de hogar, las mantas, los guisitos, las chimeneas,  el querer quedarnos en casa, son todos temas cancerianos.

Y si alguna vez hicimos constelaciones familiares, sabemos, que por amor ciego al clan, por lealtades invisibles, muchas veces escogemos situaciones, personas, lugares, que no necesariamente nos hacen bien, pero que de manera inconsciente, se alinean con nuestra tribu y le dicen: “te amo”, “yo pertenezco”, “quiero ser parte”. 

Cáncer reverencia el pasado y no olvida. Ve bajo el agua; se conecta con los secretos familiares, y sostiene con tenacidad, le cuesta soltar. Por eso, las cuadraturas que se avecinan, traerán tensión y resistencias, que tendremos que saber navegar. (¿Se acuerdan de ningún mar en calma hizo experto a un marinero? Bueno, así) Por supuesto, hay mucho que atesorar en el pasado, pero también, mucho qué soltar, de acuerdo a nuestras nuevas narrativas (Mercurio) y a nuestras nuevas valoraciones y relaciones (Venus).

El tema será más desafiante para quienes tengan Sol, Luna o Ascendente en Cáncer, Capricornio, Aries, Libra, o algún planeta o aspecto fuerte en Cáncer (Marte en el signo del Cangrejo por acá). 

 

El próximo sábado, con la gran (excluida, repudiada y condenada) Lilith, saliendo de Virgo y entrando en Libra, los vínculos se sacudirán en pos de lo auténtico. La señorita de las iras ancestrales reprimidas, no expresadas o no vividas, desafiará al diplomático y compuesto Libra, y sacando los trapitos al Sol, de esos temas tabú que se esconden tras la apariencia y no se muestran en las relaciones, para que caigan todas las máscaras.

Ese mismo día, Saturno, comenzará su retrogradación en Piscis y nos pedirá revisar nuestros límites internos, para hacernos adultos responsables y “dejar de echar la culpa al empedrado”, en palabras de uno de mis queridos maestros.

Como guinda de la torta, Mercurio en Cáncer en sextil a Urano en Tauro, nos dirá que sí podemos hacerlo diferente, así como aquella persona del clan, que mira, toma y resignifica la historia familiar, para hacerla distinta. ¿Vieron la serie Mi otra yo? ¿Leyeron el libro Este dolor no es mío?

Seguimos haciendo Astrología para todos. Soy @monica.de.simone de @sagradolocotidiano. 
Gracias por estar ahí y buena semana.