Ya que estamos en vísperas de Fiestas Patrias, desempolvamos este análisis del Mandala Numerológico de Chile, confeccionado hace un par de años atrás ¿Habrá cambiado algo?…

 

“Si quieres lograr para ti el Elixir rojo o Elixir Vitalis,
máxima expresión de tu Alma, requieres,
primero, poseer al Mercurio de los Sabios”
Ireneo Filaleteo “Las cuatro alas de Mercurio”

Nuestro país se encuentra removido y desestabilizado no solo a nivel físico. La crisis ciudadana de confianza está provocando incertidumbres de todo tipo. El pueblo se expresa, sin mucha forma, a través de las redes sociales y protestas en las calles. La “élite”, atrapada con las manos en la masa, intenta limpiar su imagen. Hay preocupación por el desempeño económico, los inversionistas extranjeros empiezan a arriscar la nariz, pero insistimos tozudamente en la imagen de país serio, confiable, simpático, acogedor y, a pesar de todo, honesto.

Arrastramos una serie de problemas estructurales en salud y educación, en desigualdad económica, en temas de discriminación y segregación étnica (despreciamos a los pueblos originarios), social (nos molestan ciertos apellidos y aspectos físicos que no huelan a europeo) y urbana (nuestra ciudad capital está tremendamente polarizada). Históricamente dependemos de paradigmas importados de comportamiento (el afrancesamiento del siglo XIX y el agringamiento del siglo XX) y hemos renegado de las identidades culturales latinoamericanas (“los ingleses de América Latina” o “los jaguares del Cono Sur”).

También hemos creado estructuras económicas exitosas, admiradas e imitadas por un tiempo (como el sistema de pensiones o el desarrollo tecnológico minero). Y si bien nos vanagloriamos de ser “país de poetas” (gracias a nuestros dos nóbeles de Literatura), la admiración general se dirige casi siempre a figuras de éxito material (economistas, empresarios, deportistas y personalidades de TV).

Tenemos además un evento traumático en nuestra memoria histórica reciente (el 11 de septiembre de 1973), que algunos se empeñan en olvidar y sepultar, y otros en recordar y reflotar…

Convendrá el lector en que estos “hechos” materiales y psicológicos, muestran desde ya una dualidad esencial, una tensión de opuestos entre lo que mostramos y lo que en verdad somos. Y si bien es algo ya explorado por distintos autores, insistiremos en ello basándonos en el Mandala Numerológico. Estudiaremos al “individuo” llamado Chile y que nació el 18 de Septiembre de 1810 (privilegiamos esta fecha y no la del 12 de Febrero de 1818, por su arraigo en el consciente colectivo como “fecha de inicio” de la nación).

ADENTRO Y AFUERA… Y VICEVERSA

Lo primero que se destaca, es la presencia poderosa del 9 y el 5, números de introversión y expansión respectivamente. Esto nos habla ya de una dualidad en tensión. El 9 representa una energía que tiende tanto al orden integral como a la introspección necesaria para ello. El 9 se encuentra al final de la serie de los números naturales, y en cierto modo los abarca. Esta característica da a quienes están bajo su influencia, un marcado acento humanista, de preocupación por la comunidad como un todo. El 9 pide orden integral, el orden en los tres mundos arquetípicos (divino, humano e inframundo). Por ello, es inclusivo y preocupado por el “todo”, por lo comunitario. Iniciativas como la Teletón y las movilizaciones benéficas para víctimas de nuestros desastres naturales son una manifestación de esta energía en el Ego nacional.

El 9 habla también de una personalidad sabia e introspectiva. Por lo tanto, de un carácter más bien contemplativo y gris, color favorito de la vestimenta laboral chilena. Es el Viejo Sabio del Arcano 9, el arquetipo junguiano del Senex, lejos de la farándula y el exhibicionismo. Es curioso el hecho de que esta fuerza habite en el Alma de Chile. Las condiciones actuales privilegian otra forma de ser. Pareciera que, por ahora, el Viejo Sabio habita en la altura de nuestras montañas, como el Zaratustra de Nietzche o los Pillanes, tan activos durante el último tiempo…

El orden integral que mencionamos anteriormente requiere veracidad para su estabilización. Y el 9 es el “número espejo”, que refleja y contiene a los demás. Por lo tanto es símbolo de la verdad (tan invocada en los últimos meses). Entonces ¿por qué nos esforzamos en parecer alegres y extrovertidos?

La razón puede venir de la tensión de opuestos que supone el otro número de influencia poderosa: la energía representada por el número 5. Ha tenido una mayor presencia general. El 5, se asocia con la energía de la vida, el símbolo del hombre que es consciente de estar vivo, y que quiere experimentar/se. Es energía vital en expansión (se relaciona con la Proporción Áurea griega). Entre los sacerdotes de Delfos, el 5 estaba asociado con Dionisos, el “Puer Aeternus”, dios del éxtasis y el desenfreno. De ahí que se requieran los estallidos espontáneos de caos que suponen las celebraciones de victorias deportivas, las fiestas de iniciación universitaria, el público “monstruo” del Festival de Viña del Mar. A diferencia de otros países que tienen una identidad cultural más clara, no disponemos de festividades o carnavales que canalicen adecuadamente esta pulsión. Ello es, sin duda, influyente en que seamos un país con tasas críticas de problemas de salud mental. Privilegiamos la extroversión imitada por sobre una introversión natural.

Esto es claro en nuestra producción artística. Nuestro cine es mayoritariamente contemplativo y melancólico (la comedia se nos da muy burdamente), y nuestros poetas son nuestra mayor carta de presentación en el extranjero. No solo están en tensión nuestros 9 y 5, sino que también tenemos problemas de encauzamiento de esta última energía. Al respecto, hay un proceso en desarrollo. Podemos observar como nuestra espontánea y natural solidaridad colectiva del 9 ha ido mutando hacia una auto-consciencia propia del 5. Las movilizaciones benéficas han dado paso a las movilizaciones en pos de derechos (de los consumidores, de los ciclistas, de los enfermos, de los estudiantes, de la diversidad sexual, etc.), es decir, una mayor consciencia individual en concordancia con la expansión de conciencia global.

Quién haya inventado el Tarot, sabiamente le dio al Arcano 5 la imagen del Sumo Sacerdote. Es quién entrega cultura, religión, saber, doctrina, moral. Es decir, civilización: el cauce por donde esta tremenda energía vital puede ser conducida para que pueda florecer, sin caer en la dispersión. Tendemos a apegos a figuras de autoridad institucional que nos indiquen el camino, y caemos fácilmente en la “idolatría”. Nuestros presidentes adquieren status de “Gran Madre” (Michelle Bachelet) o “Gran Padre” (Ricardo Lagos) con sus aspectos luminosos y oscuros.

Muchas veces este cauce se vuelve una suerte de prisión que tiraniza la energía vital: enganches a viejas ideologías, burocracias o estructuras socio-políticas, importación de paradigmas extraños, etc. cuyas crisis suelen ser “sangrientas” a nivel colectivo e individual. La energía emprendedora e individualista del 1 (que veremos más adelante) es también aprisionada por este cauce y tendemos al adoctrinamiento.

Chile ha creído mas en los políticos y predicadores que pretenden “saber lo que es bueno para el país y su gente”, en desmedro de sus viejos sabios. Y nuestra actual crisis de liderazgos puede leerse como la desilusión profunda con estas figuras parentales referenciales, dando paso a una incipiente introspección en busca de una identidad más verdadera y útil en estos tiempos. La energía del 5 está rompiendo el viejo cauce, y requiere del 9 para crear uno nuevo, justo e inclusivo…

Como bien apuntan autores como Mario Sáiz y Carlos Byington, la tensión entre la necesidad de libertad del Puer y la necesidad de organización del Senex está mediada por el Arquetipo del Ánima. Chile tiene en su Mandala Numerológico solo números masculinos, por lo que es interesante suponer que su alma es femenina (Ánima).

Quién promovió grandes y resistidos cambios fue Michelle Bachelet, presidenta que generó gran empatía (a pesar del creciente rechazo en sus dos gestiones), como una suerte de proyección del Ánima nacional. Si traemos al tapete nuevamente el tema de la verdad (atributo esencial de la energía del 9), este se manifestó con fuerza durante 2015, quizás porque nuestra presidenta tiene un 9 gravitante en su nube numérica, y su ciclo numerológico está pasando por una fase 9, que usualmente significa enfrentamiento y re-evaluación desde la propia verdad…

La verdad nos hará libres, reza la sentencia bíblica. Y esa libertad pasa por la autenticidad. Chile muestra idénticos números adentro y afuera, cosa que la teoría numerológica conoce como “los auténticos”. Quienes tienen esta característica son honestos, veraces, transparentes. Se muestran tal cual son. A nivel nacional estos atributos están en profunda crisis por nuestra polarización hacia lo externo, hacia nuestra Máscara (5). Es imposible no recordar la polémica novela “las Voces del Desierto” de Marlo Morgan, donde los nativos australianos protagonistas se autodenominaban “los auténticos”, llamando a los occidentales “los mutantes”. Hemos mutado hacia una personalidad colectiva neurótica, en crisis. Debemos recuperar nuestra autenticidad natural.

EL EGO Y EL SI-MISMO NACIONAL

En la trilogía fílmica “The Matrix” el protagonista Neo (“The One”) solo puede cumplir su misión si descubre su verdadera identidad. El Ego es el encargado de coordinar el adentro y el afuera, por lo que es el complejo portador de la consciencia. ¿Qué nos dicen los números al respecto? Acá tenemos la persistencia del número 9 y del 1. Nuevamente tenemos extremos: el inicio y el final. El 1 representa la energía que da lugar a los inicios, es la energía creativa, la energía volitiva que lo inicia todo, la energía masculina (Yang) que da el puntapié inicial a todo proceso. Indica voluntad de crear, de plasmar, de poder para manifestar. Por lo tanto, da lugar a personalidades con dotes de liderazgo, creatividad e impulsividad, caracteres emprendedores y fuertes (heredadas de las raíces mapuche y española). Voluntariosos, emprendedores, creativos, como lo ha demostrado el desarrollo económico de los últimos 40 años.

Pero esto también tiene Sombra: arrogancia, egocentrismo, aislamiento. El orgullo de ser el “primero de la clase” (al decir de muchos economistas) en Latinoamérica, nos aísla. Los ejecutivos y empresarios chilenos (caracteres con gran presencia de 1) son calificados como los de trato más desagradable en la región. En el país tampoco es muy diferente. Se habla de la crisis de tolerancia hacia los “diferentes” en cualquier ámbito. Hemos estructurado defensivamente esta energía masculina. Demasiado Yang. Sin embargo, eso no es nada nuevo para nadie. El punto es profundizar en el 1, ya que este es el número que está en el centro de nuestro Mandala. Desde lo numerológico se dice que representa el “aprendizaje” que debe hacerse. Desde lo junguiano, está cerca del arquetipo central del Self, el Si-Mismo. Socráticamente, es una energía que se tiene y que debe sacarse, educirse, educarse. “Educir el alma”. El 1 es el símbolo del Ser, de la unidad, de la identidad. ¿Cómo es Chile? ¿Cómo le han dicho hasta ahora que es? ¿Está intuyendo nuevas formas de ser?

En este punto es interesante destacar que nuestro actual presidente, Sebastián Piñera, posee en su Mandala Numerológico el mismo arquetipo central que Bachelet: el 9. Su preocupación por el colectivo nacional es sincera. El problema es que en sus aspectos internos reina el arquetipo opuesto: el 1, la individualidad extrema. Hacia afuera destacan sus dotes de mediador y negociador. Piñera siempre tendrá conflictos de interés entre lo individual y lo colectivo, entre lo público y lo privado…

El Arcano asociado al número 1 es El Mago, creador e iniciador de cosas. Toma las ideas y las convierte en obras. Ha tomado cerca de 200 años de historia nacional “refinar” esta energía patria, y ahora es tiempo de elaborarla una vez más, para construir una identidad más verdadera. La idea está instalada, estamos encarando el desafío de plasmarla. Y una de las herramientas que tiene el Mago para iniciar cosas nuevas es patear el tablero y desordenar las fichas. Sus actos pueden no ser sutiles como los de otros números.

En el caso del 1 pasa más por “construir” una identidad nueva, más que “buscarla”. El Mago cambia la realidad e inicia los procesos, pero en nuestro caso necesita la ayuda del 9, el Senex para plasmar la identidad más verdadera de acuerdo a los tiempos. Y es precisamente lo que parece estar ocurriendo a nivel nacional, con una presidenta (que en su nube numérica gravitan poderosamente el 1 y el 11. Nada es lo mismo después del 11) que está buscando un profundo rediseño de la estructura socio-política nacional. Se podrá apoyar o rechazar la forma, pero la necesidad de cambio externo e interno ya es imparable. Y tal como ocurre en The Matrix con el personaje del Oráculo, el cambio y la crisis también la tocan a ella (su número de aprendizaje es el 9, y está además en un ciclo de fase vital 9, de revisión interna, pero eso es materia de otro análisis).

EL EJE EGO-SI MISMO

En la trilogía The Matrix era el personaje del Oráculo quién detectaba la necesidad de cambio, lo iniciaba y lo plasmaba, aceptando tanto la transformación de sí misma como del mundo de las máquinas y de los humanos. Este potente mito post-moderno simboliza muy bien el desarrollo del arquetipo de la Alteridad, es decir, la visión, el reconocimiento y la integración del “otro”.

Si Chile logra llevar a cabo su proceso de maduración y desarrollo de identidad (una individuación que ha empezado con un potente encuentro con sus Sombras durante 2015), manifestará las características simbolizadas por el 2. El eje Ego-Si mismo estará “conectado” siempre y cuando se desarrollen las cualidades de conexión, intuición, empatía y relación con “lo otro”, con el “otro” como un igual. Tolerancia y aceptación genuinas. Contención para todos.

En este punto, quizás el Viejo Sabio sonreiría y señalaría a los pueblos originarios y su relación/vínculo con la Pachamama, la “Gran Madre” (el Arcano 2, la Suma Sacerdotisa) que acoge a todos por igual. Hay mucho que aprender de estos conceptos. No significa volverse indígena, sino que relacionarse con esas miradas de la realidad y aprender de ellas. Están ahí, a nuestra disposición. Y así, con todas las distintas fuerzas culturales del país. En el viejo continente se están discutiendo políticas y actitudes xenófobas de todo tipo. Chile tiene el potencial para crear un camino nuevo.

ÚLTIMAS CONSIDERACIONES

La Exploración del Mandala Numerológico ayuda a iluminar algunas de estas situaciones para comprenderlas e iniciar esfuerzos de transformación. Chile, país mestizo, requiere encontrar la identidad adecuada en estos tiempos globales de cambio paradigmático vertiginoso.

Nuestro lema patrio revela muy claramente nuestra tendencia numerológica: “por la Razón o la Fuerza”. Energías Yang del 1 y el 5. Hace poco un parlamentario declaraba que “nos va mejor con armas que con diplomacia”. Aunque después se retractó, el lapsus linguae freudiano revela estas energías Yang del 1 y el 5. Sin embargo, requerimos el desarrollo de aspectos vinculados a la Alteridad (2). Ahí están “Viejos Sabios” nacionales (9) como Humberto Maturana y Gastón Soublette abogando por lo matríztico, lo dialéctico, la Biología del Amor. Lo verdaderamente democrático y la revaloración de lo ancestral.

Las bolas de billar numeradas del 1 al 10 están dispuestas sobre la mesa de juego del destino. Su disposición no es sencilla, el juego está en una fase muy compleja. Políticos, predicadores y comerciantes discursean acerca del golpe más adecuado. Todos dicen tener la forma correcta de darlo, despreciando a los otros. El jugador (el ego de Chile) observa a todas estas figuras referenciales y autoritarias que le hablan del “deber ser y hacer”. Ni siquiera dialogan inteligentemente entre ellas…

Más atrás, sentado en la penumbra hay un viejo silencioso que observa…

“Chile, eres un jugador joven ¿A quién le pedirás consejo?”