Todos conocen la historia: Harry Potter, un huérfano que ha crecido bajo la tiranía de sus tíos, descubre el día de su cumpleaños número once que no es un niño cualquiera, sino un descendiente de dos grandes magos, y su destino ir a estudiar a Hogwarts, una legendaria escuela de hechiceros.
Así comienza este magnífico viaje, que con un potente mensaje espiritual nos invita, igual que los alquimistas, a partir en busca de la Piedra Filosofal.
Harry Potter nos muestra cómo la muerte puede ser vencida y cómo cualquier ser humano mortal puede transformarse en un perfecto hijo de linaje divino, convirtiendo la luz en oscuridad y el plomo en oro.
La historia de Harry Potter es la del trabajo alquímico que todos, tarde o temprano realizamos con el proceso del despertar de la conciencia, desde ser un ser mortal “dormido”, imperfecto e inconsciente,  a uno  inmortal, perfecto y  consciente, que ha aprendido a vivir  conectado a la fuente.
Según varias y detalladas interpretaciones, cada uno de los personajes de cada uno de los siete libros escritos por la británica J. K. Rowling,  serían aspectos de este proceso de transmutación, del estado inconsciente al consciente. Incluso algunos hermeneutas creen que Ron y Hermione, los amigos inseparables de Harry,  podrían ser aspectos de una misma persona. Lo cierto, es que todos tenemos un Voldemort dentro, que no es más que nuestra propia sombra, muchas veces aliada a nuestra personalidad en eterna lucha con nuestra esencia,  o  nuestros propios Dursleys,  esos seres hostiles a nuestro ser consciente, luminoso, despierto, porque sin duda es mucho más cómodo y menos trabajoso estar dormido en la inconsciencia que despierto en la conciencia.
Para seguir exlorando el simbolismo de Harry Potter, y terminar de comprender que el elixir de la vida eterna no es otra cosa que vivir en  el pensamiento consciente, les recomiendo ver:
http://www.pensamientoconsciente.com/?p=994
¡Hasta siempre Harry Potter! ¡Alohomora!