2025 marcará un año de finales; arquetípicamente es un año nueve, en que terminaremos de hacer acopio de experiencia, para renacer como humanidad en el 2026, año diez o uno, que es lo mismo, porque no hay un nuevo comienzo sin un previo final.

 

En el año que se avecina, veremos muchos cambios colectivos, no solo por la imponente presencia de Plutón, que ya ingresó definitivamente en Acuario, y se quedará allí hasta  el 2044, sino por los masivos cambios planetarios que sugieren Neptuno y Saturno ingresando en Aries, ( marzo y mayo, respectivamente), y a Júpiter entrando en Cáncer, en Junio y a Urano entrando en Géminis en Julio.

 

Los nodos lunares, puntos evolutivos de la humanidad, cambiarán en enero, y pasarán del eje Aries – Libra al eje Virgo- Piscis.

En español, se viene un año de grandes cambios, que marcará un antes y un después, para nosotros los terrícolas.

Anoche me dormí pensando que quería escribir sobre esto, y tuve una pesadilla sobre uno de los mundos posibles, desde Plutón en Acuario. Y es el control masivo. Soñé que todos vivíamos adosados a unas largas mangueras, y que teníamos movilidad, pero igual estábamos presos. Al final del sueño, el holograma en blanco y negro de una mujer perversa, me miraba y reía malignamente. El peor de los escenarios es que aumentará el control, y seremos cada vez “menos libres” en nuestros movimientos, por lo que tendremos que cultivar mucho la soberanía interior. Ya no es misterio para nadie que si queremos tener una conversación en privado con alguien, hay que hacerla en una plaza, dejando los celulares en casa. A nadie le sorprendería tampoco, si digo que el dinero físico probablemente desaparezca a partir del 2026, y que la robótica y la inteligencia artificial avanzarán a pasos agigantados. Veremos cambios en las tecnologías y en las redes sociales.

 

En otro escenario posible, el luminoso, el de la descentralización del poder, nos habla de organizarnos en comunidades, privilegiando la colaboración sobre la competencia, creando entre todos un mundo más igualitario y fraterno. La invitación podría decir: “Seres humanos se buscan para habitar joven planeta”.Urano, Neptuno y Plutón van a estar haciendo un aspecto muy armónico que podría propiciar estas nuevas dinámicas. Neptuno en Aries traerá algo muy nuevo, y cuando haga conjunción a Saturno a mediados de año, propondrá que lo sutil penetre lo denso, para tomar contacto con nuevas dimensiones, trayendo grandes cambios en la conciencia colectiva. De modo masivo aceptaremos que no solo no estamos solos en el espacio (valga la redundancia), sino que podríamos tomar contacto con las ciudades intraterrenas.

 

Júpiter entrando en Cáncer ampliará el concepto de familia, y quizás entendamos de una vez por todas que somos una aldea global, mostrando nuevos caminos en lo que consideramos hogar. Podríamos ver grandes migraciones, e incluso personas que vuelvan a su lugar de origen. Veremos muchos embarazos y nuevos nacimientos.

Con Urano en Géminis veremos cambios y aceleración en las formas de comunicarnos, nuevas tecnologías con respecto a cómo nos transportamos (los autos voladores ya existen), contactos y revelaciones con seres que están en una frecuencia diferente a la nuestra.

Los Nodos, Norte en Piscis – Nodo Sur en Virgo, podrán eje en la sanación desde el enfoque que busca curar a la persona en su totalidad, considerando su cuerpo, mente y espíritu. Iremos también acrecentando la conciencia de que como sociedad somos parte de un todo, y que lo que te sana a ti , me sana a mi, el despertar de hacer sagrado lo cotidiano.

Este año será un pequeño trailer de lo que viene en el 2026

Que prime la luz, depende de cada uno de nosotros.

Feliz Año nuevo de un nuevo despertar y vida nueva.

Soy @monica.de.simone de @sagradolocotidiano
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