En tiempos antiguos la magia abundaba en las casas.Los alimentos se bendecían antes de cocinarlos y se daba las gracias en la mesa antes de comerlos.
Las mujeres protegíamos nuestros hogares e invocábamos a los espíritus de la naturaleza para cosechar, limpiar, cocinar, amamantar, tejer, hilar, amar y orar.

Los conjuros eran pan cotidiano y todos los aspectos de la vida estaban atravesados por ceremonias o rituales que hacían sagrada la existencia.

Hoy hemos perdido esta mística y se ha debilitado nuestro espacio vital. Pero podemos recuperarlo. Sólo nos hace falta tomar conciencia de que nuestro hogar es el centro físico de nuestra fuerza y puede ser convertido en un santuario que nos contenga y fortalezca. No importa lo que pase afuera si cuando llegamos a casa entramos en un espacio armónico que nos llena de confianza, seguridad y protección.
Hacer sagrado lo cotidiano significa dar la espalda a la realidad vacía y materialista de un mundo que se autodestruye para abrir los brazos al lado espiritual de la vida.
¡Ven a hacer sagrado lo cotidiano revolviendo el caldero mágico!
Auspician: Vesta y Deméter
Valor $ 18.000
Inscripciones abiertas. Se cierran el martes 29.
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