Comenta mi amiga Jessica en Facebook : “Ya termina este 12-12-12 y el mundo parece seguir igual… realmente no sé si se abrió un portal u ocurrió algo paranormal, pero de lo que sí estoy segura es que vi a muchos grupos de personas meditando, por el bien de este mundo, por la paz y por el amor, y creo que ese es el verdadero cambio, el cambio de consciencia en el que todos nos convertimos en uno”.
¡Y así es exactamente!  Quienes esperen cambio “externos” o parafernálicos de aquí al 21, van a desilusionarse grandemente. El mundo nuevo es ese que hacemos todos, desde nuestros corazones renovados en la luz Crística del amor.
¿Se abrieron portales? Sí, se abrieron. El 22 del 11 y el 12 del 12. Y nada “extraordinario” pasó para la mayoría, y sin embargo algo está pasando: oleadas de amor cada vez más intensas están moviéndose en el planeta.
El cambio ya ha comenzado en muchos seres, que abandonado las viejas estructuras, hemos optado por una vida sencilla y espiritual, conectados a la Fuente, haciendo sagrado lo cotidiano.
El mundo no se va a acabar sino que se va a transformar, y como todo proceso de transmutación, no sucederá de la noche a la mañana como muchos esperan. Los cambios serán paulatinos. Y para percibirlos sólo hay que estar atentos desde el corazón.
Las nuevas energías llegan para todos, – el Sol siempre ha iluminado a todos- , pero solamente las recibirán aquellos mansos de corazón que estén vibrando verdaderamente  con el amor universal, ampliando la visión de su ser y de lo que es posible . Es cuestión de sintonía.
Por eso, coexistirán dos realidades paralelas luego del 21: muchos millones de seres humanos  seguirán pensando que nada ha cambiado, que todo sigue igual, porque en ellos nada cambia, su nivel de conciencia sigue igual, y así sera para ellos, y está bien que así sea, en orden divino, justicia divina y amor divino.
Eso, nada más y nada menos, fue lo que predijeron con gran precisión esos magníficos astrólogos que fueron los Mayas: un nuevo amanecer para el día 21 de Diciembre 2012, en que llegaremos al final de un ciclo de 26.000 años.
Donde seremos muchos quienes vibraremos un poco más alto, confiados, dándonos cuenta de lo que estamos llamados a vivir como nueva humanidad.