Los pensamientos individuales, al contrario de lo que podría pensarse, no son personales, sino colectivos.
Puesto que son energía en acción, cada uno de nuestros pensamientos, sean positivos o negativos, contribuyen a ir formando y alimentando lo que algunos maestros llaman la nube colectiva.
Al joven Daniel Zamudio, víctima de la más feroz de las homofobias, lo torturamos y lo asesinamos todos. Cada vez que hicimos un chiste sobre la homosexualidad, cada vez que discriminamos a alguien por su condición sexual, fuimos contribuyendo con la nube. Luego, personas de más baja vibración, sólo ejecutaron, es decir, convirtieron en realidad, lo que todos alguna vez construímos con nuestros pensamientos.
Cada vez que desilusionamos a alguien que está ilusionado con cualquier proyecto de vida, ya sea un emprendimiento, ya sea un nuevo amor, haciendo comentarios que se apegan al sufrimiento, -ten cuidado-, -no seas tan ingenua-, la vida no funciona así-, vamos activando potenciales peligrosos con la mejor de las intenciones.
Bajamos nuestra vibración y la de quién nos escucha cuando instalamos la desconfianza de nuestros propios miedos.
Así, cada uno de nuestros pensamientos puede generar violencia o benevolencia. Por eso, cuidemos lo que estamos sembrando, y si podemos, compartamos esta valiosísima información.
¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? respondió Caín cuando el Señor le preguntó por Abel.
Y sí. Quienes estamos en el camino del despertar, somos los guardianes, los hermanos mayores. Debemos abrir el camino para quienes vienen rezagados al encuentro de la Nueva Tierra.
Aquí una entrevista al Doctor en Física Jean Pierre Garnier Malet, autor de la teoría del desdoblamiento, quien esclarece muchísimo esta información:
http://www.youtube.com/watch?v=J8vX6vTwGJs