“No crees en Dios? Eso no es un impedimento para la meditación. No crees en el alma? Eso no es un impedimento en la meditación. No crees en nada? Eso no es un obstáculo. Puedes meditar, pues la meditación simplemente indica como acceder al interior de uno mismo: si hay o no un alma no tiene importancia, así como no la tiene si existe o no un Dios. Una cosa es segura: que tú existes. Si seguirás existiendo después de la muerte o no, no interesa. Sólo importa una cosa: en este preciso momento, tú existes.
Quién eres? Para acceder a ello, esta la meditación: para penetrar mas hondo en tu propio ser. Tal vez seas sólo algo momentáneo; tal vez no seas eterno; tal vez la muerte ponga fin a todo. No impongo condición alguna en que estés obligado a creer.
Sólo digo que pruebes. Simplemente inténtalo. Un día sucede: los pensamientos no están ahí. Y de súbito, cuando las ideas desaparecen, tu quedas separado de tu cuerpo, pues los pensamientos constituyen el puente entre ambos. En forma repentina el nexo desaparece: tu estas allí, el cuerpo también esta ahí, y hay un infinito abismo entre ambos. Entonces, sabes que el cuerpo ha de morir, en tanto que tú, no puedes morir.
Entonces ya no es un dogma, no es un credo, es una experiencia que se comprueba por sí misma. Ese día la muerte desaparece. Ese día la duda desaparece, porque ya no necesitas estar permanentemente defendiéndote. Nadie puede destruirte: eres indestructible. Entonces, la confianza surge, se desborda. Y tener confianza es estar en éxtasis; tener confianza es estar en Dios; tener confianza es estar satisfecho. Así que yo no hablo de cultivar la confianza, sino de experimentar la meditación.”
Osho
 
En la fotografía, Mata Amritanandamayi Devi , más conocida como Amma (Madre)