602988_412003548908832_1738656066_nHas estado mucho más presente de lo que crees, me dice abrazándome. He soñado varias veces contigo.
Es la mamá de Bruna, en repuesta a mi agradecimiento por su confianza y su cariño, luego de oficiar ayer una ceremonia de bautizo para dar la bienvenida a esta tierra a su hija. Los Ángeles y los Arcángeles, la Sagrada Regalía, y los Ancestros, se hicieron presentes para llenarla de bendiciones y ayudarla a tomar con fuerza la vida.
Hace eones realizo rituales y ceremonias, sólo que ahora empiezo a RE CORDAR, es decir, a pasar por el corazón. Y aunque creo en vidas pasadas, tengo vocación de presente.
En esta encarnación, ya bendije el paso a una nueva etapa, de una amiga que cumplió los sesenta; transformé cientos de orugas en mariposas y revolví siempre el mismo caldero mágico; pedí permiso a los elementales del campo para establecer las fundaciones de una casa, que una vez construída, sellé con símbolos Reiki. Celebré la mía cuando llegaron los pájaros, pues brindaba, sobre todas las cosas, por la reconstrucción de la casa interior. Propicie buenos augurios y lluvia de abundancia para un emprendimiento de sabores dulces. Hice miles de lecturas del libro de la vida y bendije millonésimos círculos.
Antes de terminar el día me escribe una mujer que participó en nuestra última Bendición del Útero, contándome que desde aquel día dejó de sangrar, luego de tres semanas desde un aborto retenido, y después del doloroso legrado.
Sé lo que con profundo amor siembro. Dejo al Gran Espíritu la cosecha.